GARA, 20/10/01
Un caso extraordinario
Tanto la madre de Iratxe Sorzabal como los representantes del TAT subrayaron la excepcionalidad de que se puedan sacar a la luz imágenes de las secuelas de la tortura.
F. FERNANDEZ
Mari Nieves Díaz acudió ayer al Kursaal para dar testimonio de lo que ha sufrido su hija desde que fue detenida el pasado 30 de marzo. Cuando los representantes de Torturaren Aurkako Taldea se disponían a mostrar a los periodistas las imágenes de las quemaduras por electrodos en el cuerpo de Iratxe Sorzabal, su madre tuvo que abandonar la sala donde se desarrolló la rueda de prensa. «Yo no he visto las fotos y no quiero verlas. No soy masoquista. Ya sé lo que ha pasado mi hija, he estado con ella y lo he visto». Con esas palabras explicó la sensación que le producía volver a recordar el testimonio de su hija.
Tras regresar a la sala de prensa una vez que el médico Justo Atistrain resumiera los informes médicos (recogidos en las páginas anteriores), Mari Nieves Díaz tuvo palabras de reproche para los medios de comunicación. «Los periodistas también tienen parte de culpa en que todo esto no llegue a la calle. Ahora tienen la oportunidad de sacar a la luz lo que han visto. Espero que tengan un poco de conciencia después de haber visto estas fotos. Yo, en algunos momentos, siento pena de que un hijo mío sea periodista y de que se haya metido en un mundo en el que todo sea falso», comentó sin disimular el enfado que le provoca observar el tratamiento que la mayoría de los medios dan a las denuncias de torturas.
En cuanto a la situación actual de su hija, sus palabras también fueron tajantes. «Desde el 13 de setiembre no se atreve a hacer vida pública. Piensa que pueden volver a secuestrarla. Lo suyo fue un secuestro en toda regla, ya que hasta que no llegó a la Audiencia Nacional no sabíamos dónde estaba, hasta ese momento no nos dijeron que estaba en las dependencias de la Guardia Civil», relató.
Por su parte, Iñigo Elkoro mostró su esperanza de que el material fotográfico expuesto ayer en Donostia cambie la actitud no sólo de los medios de comunicación que en su día no se hicieron eco del testimonio de Sorzabal, sino también de instituciones, formaciones políticas y algunos colectivos de Derechos Humanos. «Esperamos una respuesta especial de todos aquellos que, en otras ocasiones, ante las denuncias de torturas, se escudan en la ''falta de pruebas''», subrayó el abogado. En ese sentido, Elkoro recordó que TAT está desarrollando una serie de contactos con agentes políticos, sindicales y sociales para reforzar una dinámica que tiene por objetivo la erradicación de la tortura.
Al mismo tiempo, asumió que la disponibilidad de las fotografías realizadas por orden de un forense de la Audiencia Nacional convierten al de Iratxe Sorzabal en «un caso extraordinario», matizando que han sido muchos los ciudadanos vascos «detenidos y torturados» sin que se puedan aportar este tipo de pruebas. Precisamente, el letrado destacó el papel que asumen los jueces de la Audiencia Nacional en estos casos. «Ellos tienen medios para evitar la tortura», afirmó el representante de TAT, que informó de que este colectivo está analizando la posibilidad de actuar judicialmente contra Ismael Moreno, magistrado titular del Juzgado Central de Instrucción número 2, que fue el primero en recibir el testimonio de torturas de Sorzabal.
Los portavoces de TAT también retaron al Gobierno español a que presente el informe que el Comité para la Prevención de la Tortura del Consejo de Europa ha realizado sobre el caso de Iratxe Sorzabal.*